Aproximaciones a la violencia de género en el fútbol

Por Amanda Martínez
Licenciada en Historia
Diploma de Género y Violencia
Profesional voluntaria fundación

La cultura del fútbol, como espacio generador de identidad y pertenencia, está intrínsecamente relacionada con el mundo masculino y posee un conjunto de características exclusivas y excluyentes, para quienes no respondan a la masculinidad hegemónica (mujeres, niñas, homosexuales, ancianos, etc.). En los aspectos que comprende el fútbol, es factible observar el ejercicio de diferentes tipos de violencias. La violencia de género corresponde a una forma específica y concreta de violencia que los varones ejercen sobre las mujeres, en términos físicos y psicológicos.

Al respecto cabe preguntarnos ¿qué comprendemos por violencia de género? ¿La violencia de género también se reproduce en los estadios? ¿Representa casos aislados? ¿Corresponde a una práctica habitual en el desarrollo de los espectáculos deportivos y durante los trayectos hacia los estadios? ¿En qué otras escenas ligadas al fútbol se expresa la violencia hacia las mujeres? El objetivo del presente artículo es realizar una aproximación a experiencias de violencia de género en distintos aspectos vinculados al fútbol y analizar si responde a un conjunto de prácticas intrínsecas al fenómeno.

La perspectiva de género nos permite comprender por qué se establecen éste tipo de relaciones entre hombres y mujeres, y busca explicar la violencia de género “enfatizando el rol del género y el poder patriarcal en las relaciones de maltrato” o, dicho de otra forma, “la violencia de género se explicaría por la opresión de la mujer en un sistema patriarcal, en el que los hombres son principalmente los agresores y las mujeres las víctimas”[1].

La Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, conocida como “Convención de Belém do Pará”, define la violencia contra la mujer como “cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado”[2]. Por tanto, entenderemos por violencia de género “el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”[3]. Es decir, la violencia hacia las mujeres se manifiesta en la discriminación, desigualdad y en las relaciones verticales de poder que ejercen los varones sobre las mujeres.

El 29 de abril de éste año, en el contexto de un partido de fútbol entre Universidad de Chile y Universidad de Concepción, en las cercanías del Metro Ñuble, una mujer sufrió una violación por parte de un grupo de hinchas, supuestamente de Universidad de Chile. El caso fue públicamente conocido como la “Manada chilena”, en alusión al caso de abuso sexual ocurrido el 7 de julio de 2016 en España, durante las fiestas de San Fermín.

Cada cierto tiempo, en los medios de comunicación se hace presente algún hecho noticioso de ésta índole, generando temor entre la población y en la comunidad de las y los hinchas. Si bien hasta el momento se desconoce públicamente los avances en la investigación, el hecho generó reacciones en las comisiones de género de clubes deportivos. La Asamblea de Hinchas Azules y Las Bullas rechazaron enfáticamente lo ocurrido, con posterioridad al partido, y las organizaciones feministas rápidamente organizaron una manifestación en el frontis del Estadio Nacional contra la violencia machista.

En éste sentido, las expresiones de violencia de género se reproducen en todos los espacios de interacción social (público y privado) y en las esferas política, económica y simbólica. Por tanto, también se reproducen al interior y exterior de los recintos deportivos y se encuentra vigente en el desarrollo de sus relaciones. El fútbol ha sido históricamente una actividad en la que los hombres se han sentido dueños y propietarios. Es por eso que es un medio en el cual se expresa el imaginario masculino bajo el prisma del patriarcado. Expresado en la competencia, enfrentamiento de las fuerzas y restricción emocional, entre otras.

El comportamiento de los hombres en los espacios rituales asociados al futbol se puede comprender desde la “masculinidad asignada”, es decir a partir de los roles, patrones y conductas que han sido asignadas culturalmente al género masculino[4], asociadas a la fuerza, violencia, agresividad, potencia e inteligencia. Larry Madrigal indica que “esta masculinidad ha estado asociada a la idea de que es necesario probar y probarse continuamente que se “es hombre”, que se ha logrado alcanzar el modelo definido de ser hombre (…) Es la masculinidad hegemónica”[5].

Si bien los hombres ejercen una relación de poder principalmente sobre las mujeres, también la ejercen sobre otros hombres y sobre sí mismos. Es decir, el patriarcado es un sistema que ha afectado tanto al género femenino, como al masculino, que obliga a los hombres a medir fuerza constantemente entre ellos y demostrar poder ante otros menos fuertes. Sin embargo, es importante destacar que los varones poseen un conjunto de privilegios dentro de dicho sistema.

Madrigal señala que ha sido la crítica feminista la que ha cuestionado y derribado los “mitos cientificistas o reduccionistas” que plantean patologías de dependencia de uso de drogas y alcohol, para explicar la violencia ejercida por los hombres como una forma para resolver conflictos y ejercer poder.

El 23 de agosto una usuaria de Facebook realizó una denuncia a través de su página personal, en la cual señalaba que un hincha de Colo Colo, después del arengazo previo al clásico, acosó sexualmente a una mujer haitiana al interior de un bus del Transantiago. Según el relato, el hincha le habría realizado tocaciones indebidas a la mujer y le habría ofrecido cuatro mil pesos para que ella le realizara sexo oral. Ante la negativa de la mujer, el hincha la habría escupido e insultado. Éste tipo de situaciones ¿corresponden a incidentes aislados?, ¿o es una forma arraigada proveniente del patriarcado en el comportamiento de los hinchas? Sí es así, entonces ¿cuál será la cifra de denuncias no realizadas?

Tanto en los traslados como en la galería, los hinchas utilizan de manera habitual cánticos machistas, misóginos y homofóbicos, de alto contenido sexual, para denostar a los rivales. Generan una exaltación simbólica a la cultura de la violación y asocian características femeninas al rival, entendidas como lo débil, inferior, pequeño, emocional y penetrable. El lenguaje y vocabulario violento se utiliza con el objetivo de intimidar y sostener la dominación por sobre los otros, lo que, ejercido a través del grupo, permite reafirmar la masculinidad.

Además del uso del lenguaje peyorativo, también se produce la degradación de la figura femenina y su rol de hincha se transforma en uno de “acompañante”, invisibilizando sus deseos de participación, capacidades y conocimientos. En consecuencia, la mujer acompañante pasa a configurar una relación de propiedad con el actor masculino, carente de necesidades y opiniones propias. Frente a éste escenario, no es difícil imaginar por qué las hinchas de los diferentes clubes deportivos han encontrado en la organización de comisiones de género, una alternativa para hacer frente a este tipo de situaciones.

Vinculados a ésta práctica deportiva encontramos otras expresiones de violencia de género. Porque, como bien sabemos, o deberíamos saber, la violencia de género se expresa en la verticalidad del ejercicio del poder y, por tanto, también se encuentra presente en la omisión de las necesidades deportivas de organizaciones de futbol de mujeres por los gobiernos de turno, la escandalosa diferencia de sueldos entre mujeres y hombres futbolistas profesionales[6], la cosificación y acoso sexual hacia las mujeres vinculadas al área de prensa deportiva[7], etc. Y es importante señalar que avalan este tipo de situaciones los medios de comunicación y las empresas con sus aportes y patrocinios a éste tipo de prácticas.

En conclusión, es posible reconocer distintas expresiones de violencia hacia las mujeres en el fútbol, las cuales a razón de ser mujeres perpetúa el estado de subordinación e inferioridad. El estadio es un espacio en el cual se reproducen las relaciones asimétricas del sistema patriarcal y los hombres ejercen los patrones culturales asignados al rol masculino. El uso de las prácticas violentas es comprendido por el conjunto de la sociedad como una “forma normal” de relacionarse.

La violencia de género por tanto, es ejercida por hombres hacia ellos mismos, hacia otros hombres y hacia las mujeres. El lenguaje violento utilizado por los hinchas, busca denigrar a sus rivales a través de la asignación de caracteres femeninos. No obstante, si no nos llama la atención que los hinchas realicen canticos referentes a la violación ¿por qué nos indigna que un grupo de jóvenes haya abusado sexualmente de una mujer? ¿no deberíamos cuestionarnos al interior del estadios el uso de este tipo de lenguaje?

Es urgente que las autoridades de Estado, dirigentes, futbolistas e hinchas nos cuestionemos cuál es el origen de éste tipo de prácticas e impulsar políticas que busquen prevenir la violencia al interior de los estadios, especialmente la violencia de género. En la medida que no se produzca una toma de consciencia, no habrá un cambio en la conducta. Es importante considerar que desconocemos la cifra de mujeres que han experimentado situaciones de violencia en contextos vinculados al fútbol, por lo tanto es estrictamente necesario que los gobiernos dispongan de recursos públicos con el objetivo final de emplear políticas orientadas a la prevención.

Bibliografía

CUBELLS, Jenny et al. El ejercicio profesional en el abordaje de la violencia de género en el ámbito jurídico-penal: un análisis psicosocial. Anales de Psicología, (26): 369-377, ene. 2010.

CUBELLS, Jenny CALSAMIGLIA, Andrea. La construcción de subjetividades por parte del sistema jurídico en el abordaje de la violencia de género. Prisma Social, (11): 205-259, dic. 2013.

MADRIGAL, Larry. Los hombres asumimos nuestra responsabilidad: Las masculinidades en la prevención de la violencia de género: 1-14.

LAMAS, Marta. Género. En: Conceptos claves en los estudios de género. Universidad Nacional Autónoma de México. 155-170, 2016.

OEA. Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer. 1994. Disponible en < http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-61.html>.

[1] CUBELLS, Jenny et al. El ejercicio profesional en el abordaje de la violencia de género en el ámbito jurídico-penal: un análisis psicosocial. Anales de Psicología, (26): 372, ene. 2010.

[2] OEA. Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer. 1994. Art. 1. Disponible en < http://www.oas.org/juridico/spanish/tratados/a-61.html>.

[3] CUBELLS, Jenny y CALSAMIGLIA, Andrea. La construcción de subjetividades por parte del sistema jurídico en el abordaje de la violencia de género. Prisma Social, (11): 207, dic. 2013.

[4] Marta Lamas señala que el género se construye mediante el sentido simbólico a la diferencia sexual. Esto otorga “lo propio” de mujeres y hombres, entendido como lo femenino y masculino, lo cual se refleja en la oposición de tareas, papeles, actividades, etc. Dichas diferencias culturales estructuran la percepción, la organización concreta y simbólica de la vida social. Define el género como “esa lógica cultural con consecuencias psíquicas que existe en todas las sociedades, es un mecanismo principalísimo para la reproducción social, y es el medio más potente para el mantenimiento de la desigualdad socioeconómica entra las mujeres y los hombres”. LAMAS, Marta. Género. En: Conceptos claves en los estudios de género. Universidad Nacional Autónoma de México. 155-170, 2016.

[5] MADRIGAL, Larry. Los hombres asumimos nuestra responsabilidad: Las masculinidades en la prevención de la violencia de género: 2.

[6] La vergonzosa brecha salarial entre mujeres y hombres en el deporte. T13. Santiago, Chile, 8 mar., 2018. Disponible en < http://www.t13.cl/noticia/deportes13/la-impresionante-brecha-salarial-mujeres-y-hombres-deporte>.

[7] Tres periodistas, acosadas mientras cubren el Mundial. El País. Madrid, España, 25 jun., 2018. Disponible en <https://elpais.com/deportes/2018/06/25/mundial_futbol/1529941468_911015.html>.

Síguenos en nuestras redes sociales:
0